
Remoción de arsénico en agua: qué es el HACRE y cómo prevenirlo
Un problema silencioso, presente en buena parte del agua subterránea del país.
Marzo de 2026 · Agua potable
El arsénico es uno de los contaminantes naturales más comunes en el agua subterránea de gran parte de Argentina, producto de la geología de la región (en especial en la llanura chaco-pampeana). No tiene olor, color ni sabor perceptible en las concentraciones que suelen encontrarse, lo que hace que muchas veces pase desapercibido sin un análisis de laboratorio.
Qué es el HACRE
El HACRE (Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico) es la enfermedad producida por el consumo prolongado de agua con arsénico por encima de los niveles seguros. Al ser un proceso crónico, sus efectos aparecen después de años de exposición continua, no de forma inmediata, lo que hace que el control preventivo del agua sea la herramienta más importante para evitarlo.
Por qué es un problema regional en Argentina
Amplias zonas del país, especialmente en la llanura chaco-pampeana, tienen napas con concentraciones de arsénico naturalmente elevadas. Esto afecta sobre todo a localidades y establecimientos que se abastecen de agua subterránea sin un tratamiento específico de potabilización, ya sea por red o por perforación propia.
Cómo se remueve el arsénico del agua
No existe una única tecnología universal; la elección depende de la concentración de arsénico, la composición del agua y el caudal a tratar. Entre las más utilizadas:
- Coagulación-filtración: se dosifican coagulantes (a base de hierro, por ejemplo) que capturan el arsénico y luego se filtra el precipitado.
- Adsorción en medios específicos: el agua pasa por un lecho de material (óxidos de hierro activado, alúmina activada) que retiene el arsénico por adsorción.
- Ósmosis inversa: una membrana semipermeable retiene el arsénico junto con otras sales disueltas; es efectiva pero de mayor costo operativo.
- Intercambio iónico: resinas específicas que capturan el arsénico disuelto en el agua.
El primer paso: analizar el agua
Antes de elegir una tecnología, es imprescindible un análisis de laboratorio que determine la concentración real de arsénico y la composición general del agua (hierro, manganeso, dureza, entre otros parámetros que pueden interferir con el tratamiento elegido). Con ese dato se puede dimensionar un equipo de potabilización que garantice agua segura de forma sostenida en el tiempo.
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