Planta mal dimensionada
Sin una caracterización real, se proyecta con valores de manual. Si el efluente es más cargado, la planta queda corta y no cumple el vuelco.

Antes de diseñar una planta hay que conocer el agua. Caracterizamos muestras de efluentes y de agua, hacemos ensayos a escala banco para elegir el tratamiento y, después, controlamos que la planta cumpla.
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Cada efluente es distinto, incluso dentro del mismo rubro. Un análisis bien hecho es lo que evita una planta chica, una planta sobredimensionada o un tratamiento que nunca llega a cumplir. Por eso arrancamos siempre por la caracterización de la muestra: qué contiene, en qué cantidad y cómo varía.
Con esos datos hacemos ensayos a escala banco, como pruebas de coagulación-floculación (ensayo de jarras), de dosificación de químicos y de tratabilidad, para comprobar cuál es el tratamiento que funciona antes de fabricar el equipo.
Una vez que la planta está en marcha, el mismo laboratorio sigue el proceso: controles periódicos de entrada y salida, ajuste de dosis y los informes que pide la autoridad de aplicación.
Sin una caracterización real, se proyecta con valores de manual. Si el efluente es más cargado, la planta queda corta y no cumple el vuelco.
Un ensayo previo evita dosificar de más o sumar etapas innecesarias. Un error de diseño sale caro de corregir.
Si nadie controla los parámetros de salida con regularidad, el primer aviso de un desvío puede ser una intimación.
El dimensionamiento parte de tu efluente medido, no de promedios del rubro.
Probamos el tratamiento a escala banco y confirmamos qué dosis y qué proceso funcionan.
Seguimiento analítico de la planta e informes claros para presentar cuando haga falta.
pH, temperatura, conductividad, turbidez, sólidos sedimentables y suspendidos.
DBO y DQO, para saber cuánta materia orgánica hay que degradar.
Sustancias solubles en éter e hidrocarburos, clave para DAF y separadores OWS.
Nitrógeno y fósforo, que suelen estar limitados en el vuelco.
Hierro, manganeso, arsénico y nitratos, además de dureza y alcalinidad.
Sedimentabilidad y sólidos del reactor, para ajustar la operación de la planta.
Valores orientativos. El equipo definitivo se dimensiona según el análisis de tu caso.
Tomamos la muestra en tu establecimiento o te indicamos cómo hacerlo para que sea representativa.
Identificamos la muestra y definimos qué parámetros hay que analizar según tu actividad y tu punto de vuelco.
Medimos los parámetros fisicoquímicos y los comparamos con los límites que te corresponden.
Probamos el tratamiento a escala banco y ajustamos las dosis y el proceso.
Te entregamos los resultados y la propuesta de tratamiento, con alternativas.
Depende de lo que se quiera analizar. Antes de tomarla te indicamos qué envase usar, cuánto volumen y cómo conservarla, porque una muestra mal tomada da resultados que no sirven.
Sí. La caracterización de una muestra se puede pedir por separado, por ejemplo para conocer tu efluente, verificar un vuelco o evaluar una alternativa.
Depende del trámite. Algunos organismos exigen que el análisis lo haga un laboratorio habilitado o inscripto. Consultanos antes de tomar la muestra y te decimos qué corresponde en tu caso.
Depende de los parámetros: algunos se miden en el día y otros requieren varios días de ensayo. Cuando coordinamos el pedido te damos un plazo estimado.
Para elegir el coagulante y el floculante y definir las dosis antes de fabricar un equipo DAF o un sistema físico-químico. Evitan probar a prueba y error sobre la planta ya instalada. Ver DAF.
Completá el formulario. Te respondemos con una propuesta técnica y económica, sin compromiso.